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Posdata: te quiero

Julio 18, 2008 · 3 comentarios

Os invito a llorar…

Gerard Butter interpreta a Gerry, un irlandés adorable que está casado con Holly (Hilary Swank). Tras una escenita de bronca y achuchones, donde nos convencen de su amor, llegan los títulos de crédito. Después de frotarnos las manos y tras comprobar que la película puede ser lo que esperamos, es decir, un pastelón dominguero que exige un pañuelo en la mano, nos enteramos en la primera escena, después de los créditos, que el adorable Gerry se ha muerto de un tumor: primer batacazo para almas sensibles como la mía. Entonces empezamos a ser conscientes que el pañuelo no es para el final de la película sino que lo utilizaremos a lo largo de toda la proyección.  A este principio triste e inesperado se le une que  el difunto Gerry es un tipo genial, con el que desde el principio del metraje el espectador establece una enorme empatía. La admiración a Gerry se convierte en adoración cuando te enteras que a parte de ser un buen tío en vida es un maravilloso marido difunto que ha decidido dejar cartas a su mujer para ayudarla a superar su perdida, lo que conmueve aún más, porque aunque no seáis llorones, podréis comprobar como el nudo en el estómago no os desaparece hasta el final. Cada una de ellas tiene instrucciones precisas que le ayudarán a su mujer a encontrarse con la nueva Holly post-Gerry y siempre acaban igual: PS. I Love You (Posdata, te quiero) que da título a la cinta.

Algunos desconfiados como yo os preguntaréis qué demonios hacen los americanos para que sus comedias, a pesar de que son historias superficiales y calcamonías unas de las otras,  tengan tanta capacidad de atraer a actores de primera fila para que las interpreten. Posdata: Te quiero, una película ñoña donde las haya pero conmovedora a la vez, es una claro ejemplo. Con protagonistas como Hilary Swank (ganadora de un Oscar) y Gerard Butter, uno de los actores de moda en Hollywood, promete taquillazo seguro. Además si tenemos en cuenta que nos encontramos en una época en la que películas romanticonas de este calibre no abundan en la cartelera, más aún.

Siempre se ha dicho que los dramas sentimentales dependen mucho del estado de ánimo del espectador. Es probable que todo aquel que se acerque al cine y vea en cartelera Posdata: Te Quiero con los prejuicios que pueden motivar su título, sus actores e incluso su larga duración se horrorizará y  pasará de largo, o incluso si han entrado en la sala tendrán enormes ganas de abandonarla a los diez minutos, tras el arrollador inicio, sorprendente donde los haya. Pero mi recomendación, para todos aquellos que os ocurra esto, es que no lo hagáis. Vuestro deber como buenos cinéfilos es aguantar y manteneros esperanzados con respecto a lo que la película os va a poder ofrecer. Desde mi punto de vista, y quiero que tengáis en cuenta que no soy seguidora de este tipo de películas, abandonarla justo después de los créditos sería un error puesto que el resto de la cinta no es ni mucho menos lo que el más cínico podría temerse. Solo aquel que es igual  de frío que un témpano de hielo, es capaz de no caer en su juego y dejarse llevar por una historia relativamente atípica tanto en su contenido como en su forma.  No estamos demasiado acostumbrados a que la fábula de amor acabe justo antes de empezar (en este caso, con la muerte de uno de los dos amantes), ni a que una película tan marcadamente  de pañuelo evite casi por completo situaciones demasiado empalagosas y opte por un estilo mucho más sobrio y elegante, pero no por ello menos emotivo. Aún así no os confiéis puesto que las lágrimas de los más sensibles aflorarán casi con el primer fotograma.

Si algún mérito debemos otorgarle al director y co-guionista del metraje, LaGravenese, es que el argumento huye del lagrimeo fácil. Intenta buscar la emoción de los espectadores en situaciones primordialmente divertidas. No es en absoluto uno de esos dramones a los que Hollywood nos tiene acostumbrados, sino que es una mezcla equilibrada de ambos géneros, comedia y drama, que nos permite soltar una lágrima a la vez que nos despierta una carcajada. Posdata: Te quiero representa una exaltación del romanticismo y del amor, en su sentido más positivo, y deja volar sentimientos que muy pocas películas consiguen despertarte.

Como en esta vida nada es perfecto, me gustaría señalar que la película también muestra aspectos poco atractivos que pueden no convencer al espectador. Entre ellos se encuentra la excesiva duración de la cinta, 120 minutos, que en películas de este tipo puede convertirse en un aspecto negativo que desanime a la gente a acudir al cine. Y por otro lado y teniendo en cuenta que nos encontramos ante un pastelón, elegante, pero pastelón, sobre todo en la segunda parte de la película incluye elementos típicos que le hacen desmerecer la etiqueta de atípica que le he puesto al principio de mi crítica. Aún así creo que es una película apta para todos los públicos: llorones, duros e incluso recios a este tipo de géneros, puesto que la historia, al fin y al cabo, engancha, divierte y emociona.

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