Adivina adivinanza… Os presento al nuevo personaje del mes
Nació el 1 de diciembre de 1935 en el barrio de Brooklyn, Nueva York con el nombre de Allan Stewart Konigsberg. Es considerado uno de los principales directores y guionistas cinematográficos contemporáneos. Proviene de una familia judía de orígenes ruso-austríacos, a la que él mismo define como “burguesa, bien alimentada, bien vestida, e instalada en una cómoda casa”. Y hoy es toda una leyenda del cine internacional, un hombre de referencia y un ejemplo para miles de entusiastas cineastas que hoy están emprendiendo sus carreras artísticas. Hace unas semanas que Eric Lax, su biógrafo personal, editó un libro titulado “Conversaciones con Woody Allen” en el que él mismo se define como: “un humorista de Brooklyn y Broadway que ha tenido mucha suerte”. Aunque todos los que le seguimos sabemos que no es suerte, sino talento.
Va por ti, Woody Allen… por poner en práctica en cada una de tus películas ese ingrediente secreto que tanta envidia ha despertado entre tus compatriotas: ORIGINALIDAD.
Cada vez estamos más cerca del esperadísimo estreno en nuestro país de su último trabajo: “Vicky Cristina Barcelona”, rodada en España, a caballo entre Barcelona y Oviedo, y que cuenta entre sus protagonistas con dos de nuestras estrellas más internacionales: Javier Bardem y Penélope Cruz.
A escasos dos días del estreno el 19 de septiembre y aprovechando que Allen está a punto de aterrizar en España para abrir la nueva edición del Festival de San Sebastián, voy a hacer gala de su ingenio, y repasar junto a vosotros su interesante vida, llena de inquietudes y fantasías, más propias de un hombre brillante y de extraordinaria capacidad intelectual, que de un bohemio ridículo y sin sentido, como muchos nos han querido hacer creer.
Woody Allen es a sus 72 años uno de los cineastas más particulares y prestigiosos del planeta. Su faceta cómica es la que más le caracteriza. Es a la que se le suele asociar, tanto por los inicios de su carrera, cuando se hizo popular, como por el gran sentido del humor del que siempre hace gala en persona. Aunque también debemos destacar que ha demostrado que maneja el drama, por lo menos, con la misma facilidad y maestría, dejándolo claro en títulos como “Match Point”.
Trayectoria profesional de Woody Allen
Es un hombre de mundo, pícaro y despierto, que sabe hacer de sus películas verdaderas obras de arte. Su carrera comenzó como humorista a los 16 años, siempre asociado a otros humoristas. En 1957 se le concedió su primer premio Sylvana Award. A los 17 años tomaría la decisión de adoptar el seudónimo de Woody Allen. Comenzaría a trabajar individualmente, llegando a ejercer la tarea de director de sus espectáculos en la cadena de hoteles Borsch Belt de Nueva York, donde ya habían trabajado otros humoristas importantes como Jerry Lewis.
Aunque su incursión en el ámbito artístico no se produjo con el cine, sino con la música. Comenzó tocando el violín pero al cabo del tiempo lo abandonó por el clarinete, con el que demuestra su maestría, con cierta asiduidad, como miembro del grupo de Jazz “The New Orleans Jazz Band” y que tanta experiencia le ha otorgado para componer sus propias bandas sonoras.
En 1968 rueda su primera película (primera película completamente escrita y dirigida por él y en la que también actúa), “Take the money and run”. Al principio fue difícil encontrar una productora que financiara el proyecto (costaba dos millones de dólares), pero finalmente Palomar Pictures decidió apoyarlo. La productora no estuvo muy contenta con el resultado final, y contra todo pronóstico, la película resultó ser todo un éxito de público.
Como consecuencia de este primer éxito la carrera de Woody Allen no parará hasta alcanzar la cima como director y guionista y también como actor, con la realización de películas ambientadas principalmente en su querida Manhattan, siendo uno de los primeros directores americanos en reivindicar a cineastas europeos como Ingmar Bergman.
Fuerte vínculo con el cine europeo
A partir de este momento se comenzará a hacer realmente visible su estrecha vinculación con el cine europeo. Muchos de sus compañeros de profesión le acusarán de hacer cine de autor al más puro estilo europeo, algo que él nunca negará y por lo que realmente se siente satisfecho, puesto que le ha permitido tocar el techo del éxito en nuestro continente. Un mercado que le ha apetecido conocer y un público objetivo al que no ha tardado en encandilar.
Este es Woody Allen, señores. Una leyenda en viva, un genio hecho realidad y una garantía de futuro para el cine internacional, que guardará en su selectiva memoria cada uno de sus trabajos. Aunque tampoco creo que se olvide de sus geniales frases como la que a continuación os transcribo, que tantas sonrisas ha despertado, aunque se trate de una cruel realidad:
“El mago hizo un gesto y desapareció el hambre; hizo otro gesto y desapareció la injusticia; hizo otro gesto y desapareció la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.
Triste pero cierto, como diría el propio Allen…

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