Critica Los falsificadores

Película coproducida por Austria y Alemania, dirigida por Stefan Ruzowitzky y protagonizada por Karl Markovics, August Diehl, Devid Striesow, Martin Brambach, August Zirner, Veit Stübner, Sebastian Urzendowsky y Andreas Schmidt.

Corría el año 1942 cuando en las altas esferas del gobierno alemán se discutían las formas de golpear a Gran Bretaña con métodos alternativos, entre los cuales, el económico resultaba un arma de muy especial y de exquisita importancia. Los ingleses siempre han tomado muy en serio y han manejado con especial cuidado su economía, por lo que un certero golpe en esa área sería muy doloroso e irreparable para ellos. Este es el corazón de la trama argumental que desarrolla la película de la que hoy os voy a hablar: “Los falsificadores”.

Un episodio de la Segunda Guerra Mundial nuevo para el séptimo arte y cuya impecable realización le valió a Stefan Ruzowitzky y a su equipo el reconocimiento de la crítica internacional y la obtención de numerosos premios entre los que destacan el Oscar a la mejor película de habla no inglesa del 2007.

Han pasado más de sesenta años desde que finalizara la Segunda Guerra Mundial, pero el cine sigue teniendo la capacidad de sorprender al rescatar nuevos episodios, tan desconocidos como trascendentales, que sucedieron en la contienda. “Los falsificadores” nos traslada  hasta la Alemania de 1944, que al ver perdidas sus posiciones no duda en poner en marcha la mayor operación de falsificación de moneda extranjera de todos los tiempos, conocida históricamente como la Operación Bernhard. Para llevar a cabo estas labores contará con la colaboración de varios judíos, que tras verse torturados, vejados y maltratados no dejarán pasar la oportunidad de colaborar con su opresor con la única esperanza de salvar sus vidas.

Salomon Sorowitsch, protagonista de la historia, es un aspirante a pintor reconvertido a falsificador que vive en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, con la amoralidad propia de un delincuente. No se preocupa mucho de lo que está pasando, hasta que es detenido por el agente Herzog (Devid Striesow). Como es judío, pasa de la cárcel a un campo de concentración, y de allí es recuperado por el propio Herzog, que ahora es de las SS, para formar, junto a otros compañeros judíos, parte de la operación Bernhard y hacerse cargo de un equipo de prisioneros cuyo trabajo será falsificar primero libras y luego dólares.

Uno de sus mayores atractivos es su guión, extraído de la realidad, de la experiencia vital de Adolf Burger, uno de los integrantes del equipo de Sorowitsch, y el único personaje real de toda la cinta, puesto que el resto son amalgamas de varios, versiones caricaturizadas. Un guión que destaca principalmente por su maestría y por contar con una estructura sólida en forma de intriga. Acompañado, por supuesto, de una impecable realización motivada por una correcta ambientación y unos llamativos, a la par que ágiles movimientos de cámaras.

La dinámica de la película intenta reflejar más bien aspectos propios de la moralidad humana, llevada a situaciones extremas, que las crueldades del régimen con sus prisioneros, aunque siempre aparecerán como escenas en off. La trama principal se centra en la interacción de Herzog, el general alemán, Sorowitsch, que sólo se preocupa de que los que están a su cargo salgan vivos de allí y Burger, que entiende que el efecto que el dinero que fabrican podría alargar la guerra, por lo que pretende sabotear la operación aunque ello suponga su muerte y la de sus compañeros.

Aunque técnicamente el auténtico héroe debiera ser Burger, curiosamente el autor de las memorias, “Los falsificadores” mantienen la ambigüedad moral en torno a sus dos protagonistas. Estamos cansados de oír que durante el genocidio nazi, muchos amigos de judíos apresados sabían lo que allí ocurría y nadie lo denunció. Desde fuera pueden parecer actitudes cobardes, sumisas y egoístas, pero gracias a la visión que “Los falsificadores” da de los hechos se entiende mejor la actitud de los que callaron, porque… ¿qué haría usted ante tal situación?¿salvaría a sus amigos o los sacrificaría por un supuesto bien común? Éstas son preguntas que la película lanza pero no resuelve, siendo trabajo exclusivo del espectador reflexionar y llegar a una conclusión. Os animo a que lo hagáis…

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