Buff…no sé ni qué deciros. No es, ni de lejos, la mejor historia de amor que he visto en mi vida, pero si lo que queréis es entreteneros, no os desanimaré. Acudid al cine y valorad vosotros mismos: “Dos grandes actores para una película muy pequeña”, este sería mi resumido y humilde balance.
Él, interpretado por Dustin Hoffman, es un hombre mayor y decadente cuya vida parece complicarse por segundos: está divorciado, apenas conoce a su hija y para colmo le arrebatan lo único que hasta el momento soportaba de su vida, su trabajo como compositor de música para anuncios y jingles televisivos.
Ella, dulcemente interpretada por Emma Thompson, es una mujer a la que el amor no le ha tratado muy bien. Cuando era joven tuvo malas experiencias con los hombres y desde entonces no se fía mucho de ellos. Para colmo, su padre abandonó despiadadamente a su madre, lo que no le ha ayudado en absoluto a reconciliarse con el sexo opuesto. En la actualidad, todos sus amigos intentan emparejarla con jóvenes apuestos, aunque ella parece decidida a no abandonar su preciada soltería.

La vida de ambos cambiarán cuando sus perdidas almas se encuentren. El lugar elegido por Joel Hopkins, director de la cinta, para desarrollar esta historia es Londres, un Londres más luminoso y más esperanzador que de costumbre, aunque no por ello más acogedor. Harvey Shine (Dustin Hoffman) llega a la capital británica para asistir a la boda de su hija, con la que por cierto, apenas tiene relación. Cuando creía que nada podía ir peor, resulta que su hija le da la noticia de su vida, no quería que él fuera quién la llevase al altar, prefería que lo hiciera su padrastro. Tras recibir tal varapalo decide no acudir al banquete y marcharse lo antes posible a Nueva York, donde le espera una importante reunión de trabajo.
El destino no quiere ponérselo fácil: un atasco le impide llegar a tiempo para coger su avión. Atrapado en el aeropuerto decide irse a un bar a ahogar sus penas. Allí se encuentra con Kate (Emma Thompson), con quien ya había tenido un contacto a su llegada a la ciudad, aunque nada afortunado. Ambos entablarán una conversación y acabarán compartiendo el día.
La verdad es que la historia no destaca, en absoluto, por su originalidad: chico conoce a chica y se da cuenta de que la vida no es tan patética como pensaba. ¿Dónde reside su fuerza? (si es que la tiene), en la madurez de sus protagonistas. Ambos son personas ya maduras que esperaban poco de la vida y que de repente, cuando ya lo creían imposible, se les presenta la oportunidad de volver a ser felices.

Lo mejor, sin duda alguna, son sus protagonistas. Tanto Dustin Hoffman como Emma Thompson, nuevamente juntos tras Más extraño que la ficción, cubren los pequeños defectos de guión y realización y asumen el riesgo de muchos primeros planos, largos diálogos y caminatas por Londres. Ambos, a pesar de no hacer muy buena pareja, trasmitirán a la perfección las frustraciones y los miedos de aquellas personas maduras que ya no confían en sus vidas, pero que sin embargo, son capaces de atisbar y aprovechar esa última oportunidad, que según dicen, nos tiene reservada la vida.
Totalmente recomendable para una sobremesa, pero nada más…
Más información: trailer y ficha técnica