Sé lo que estáis pensando y es cierto: Soy débil ante el cine. Hace unas semanas os decía que no merecía la pena ir al cine en estas fechas y, de repente, voy y os restriego mi opinión sobre un nuevo estreno. No hará falta recordaros que los últimos títulos sobre los que hemos hablado en el blog, no parecían esconder un aura especial sobre el que detenerse. Ninguno destacaba ni por guión ni por realización. Pero gracias a Dios, me equivocaba. Sí señores, me equivocaba. Aunque a muchos os pueda sorprender mi confesión, me alegro de haber dado una oportunidad a la comedia del verano en EEUU: Resacón en Las Vegas o The Hangover, como se le conoce al otro lado del charco, y para mi gusto mejor título que el traducido al castellano, que no le hace justicia.
Tengo que admitir mi inicial reticencia a pagar por una película con semejante título. Pero después de una acalorada discusión con mi acompañante, sucumbí a mi destino cinematográfico en ese momento. Consciente de que ninguna película merecía tanto la pena como para luchar por ella, me dejé llevar por el recurrente argumento del verano: “Pasar un buen rato tampoco me vendría mal”, me dije a mí misma. Así que enfrascada en mis palomitas me dispuse a ver una película que pensaba que me iba a repeler por su argumento machista y vulgar. ¿Cuál fue mi sorpresa?: No pude dejar de reírme durante la hora y media que duró la proyección. No noté en su perfectamente construido guión un atisbo de mal gusto y gamberrismo. Todo lo contrario, la película con la que me encontré era divertida, inteligente y con una interesante reflexión sobre la rebelión contra la madurez.

Resacón en Las Vegas nos presenta a cuatro ”maduritos” que deciden ir a la ciudad de la lujuria y la perversión a celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, que está a dos días de casarse. Hasta aquí, todo parece pura reiteración del cine fanfarrón y socarrón al que ya nos tiene acostumbrados la meca del cine. ¿Cuál es la novedad que este guión introduce?. Pues que aunque partiendo de la misma premisa desgastada (ir a Las Vegas con un único objetivo: pasar una noche loca y desenfrenada) los derroteros por los que transita la historia adquieren un tinte original y surrealista que llena de chistes hilarantes una aventura, en absoluto descarada y fanfarrona, sino todo lo contrario, respetuosa y llena de ingenio.
Mientras otra película nos hubiese relatado las descabelladas tropelías que cuatro amigos son capaces de hacer en Las Vegas y se hubiesen adueñado del chiste fácil, ésta intenta jugar con la sutileza y las acciones en off. Nos coloca a la misma altura que a los actores, es decir, en perfectos desconocidos de lo que los cuatro personajes han sido capaces de hacer a lo largo de una noche de desbocado desenfreno.
La secuencia es la siguiente: Doug (Justin Bartha) se casa, así que sus dos mejores amigos, Phil “El guaperas” y Stu “El dentista que alardea de ser médico”, en compañía de su futuro cuñado “El amo de la película”, deciden llevarle a la ciudad del pecado. Para que la noche sea perfecta, reservan la mejor habitación del mejor hotel de Las Vegas. Se ponen guapos y tras brindar en la azotea se disponen a pasar la mejor noche de sus vidas. La siguiente escena que Todd Philips, director de la cinta, nos presenta, ya corresponde al día de después de la fiesta. La habitación destrozada, un tigre en el baño, un bebé abandonado y el novio desaparecido, serán las primeras pistas con las que los personajes contarán para poder reconstruir una noche que no recuerdan.

Su objetivo es claro: encontrar al novio y llegar a tiempo a la boda. Aunque el destino no se lo pondrá nada fácil. Phil, Stu y el “inusual”cuñado emprenden una investigación no sólo para averiguar lo que ha ocurrido, sino alguna pista que les lleve a encontrar a Doug. De esta falta de información, y de los sorprendentes descubrimientos que los amigos vayan haciendo sale la clave de la gracia de esta película, que mantendrá al espectador en vilo tratando de encontrar alguna justificación a lo que ha visto en esa habitación post-noche loca.
Si el guión merece una ovación, los protagonistas entonces, un monumento en pro de la buena interpretación. Son geniales. Cada uno cumple a la perfección con su rol: el novio apuesto que quiere sentar la cabeza con una bella novia de una familia adinerada; “El guaperas”, profesor, esposo y padre que se muestra como el amigo fiel y que capitanea la expedición; “El excesivamente responsable”, con una novia formal y exigente más allá de lo tolerable; y “El gran descubrimiento de la película”, el futuro cuñado del novio, un tipo extravagante, algo pirado y que funciona en otra dimensión.
Resacón en Las Vegas es, sin duda, la mejor comedia del verano. La química entre los personajes, el ingenio desbordado del guión y una realización impecable son algunos de los aspectos que me han hecho caer rendida ante la película que más me ha sorprendido este año. No podéis perdérosla.
2 respuestas hasta el momento ↓
Resacón en Las Vegas. Estreno el 14 de agosto « Cine, películas, críticas de cine y estrenos // Agosto 21, 2009 a 12:29 pm |
[...] Crítica de la película Resacón en Las Vegas [...]
miguel // Septiembre 1, 2009 a 10:07 pm |
llevas toda la razon.
a mi me habian dixo k estaba bien pero no tenia pensado de ir a verla. al final fui y me parecio tremenda. esta super bien y te hace de soltar varias carcajadas. La acuacion del cuñado es flipante.
la recomiendo