Si alguien está deprimido y está pensando ir al cine a ver una película con una historia previsiblemente de antemano feliz, que se abstenga de ver el filme que hoy recomiendo. Aunque etiquetada como “película romántica”, 500 días juntos constituye la antítesis de lo que hasta el momento se ocultaba bajo la empalagosa acepción de cine romántico hollywoodiense. Ahora, que cada uno valore si es lo que quiere ver o no.
Alabada por su forma, aunque criticada por su contenido, 500 días juntos es para muchos una de las mejores comedias románticas que ha dado el cine norteamericano. Claro que en este caso no se trata de un producto hollywoodiense, sino de una producción independiente condecorada con la bienvista acepción juvenil de “indi”. Supuestamente un cine más realista, que no pretende disfrazar la realidad sino contar las cosas tal y como son.
En esta ocasión, ya al principio, una voz en off resume a la perfección su planteamiento: “una historia de un chico que conoce a una chica, pero no una historia de amor”. ¡Pues vaya comedia romántica! pensaréis. Qué no cunda el pánico, porque la historia tiene más tintes románticos de los que seguro esperaban retratar sus guionistas (Scott Neustadter y Michael H. Weber).
Aunque 500 Días juntos escenifique el desamor, las connotaciones románticas que en ella encontramos son más que visibles. Que él se enamore de lo que ella representa es lo más romántico que existe. El amor no es racional. Si el raciocinio entrara en juego, más de la mitad de las parejas que existen no tendría sentido. Y esto es lo que se refleja en el filme. Tom (Joseph Gordon-Levit) y Summer (Zooey Deschanel) son una pareja joven de lo más normal. Se conocen en el trabajo y a partir de ahí surge su peculiar historia de “desamor”. Tom, empleado en una compañía que crea tarjetas de felicitaciones y condolencias, conoce a Summer el día que ella es contratada como la secretaria de dirección. Como ya nos ha demostrado la realidad en más de una ocasión, el amor es asimétrico: él se enamora, pero ella no. Buscan cosas diferentes y, lo más importante de todo, creen en cosas opuestas. La realidad es así de dura, pero como diría un buen amigo mío: “es lo que hay”. Aún así, él no abdica en su empeño de buscar su felicidad, que es pasar el resto de sus días con ella. ¿Existe algo más romántico que eso?.

Mientras el ingrediente romántico queda claro, ahora nos queda escudriñar el componente cómico. No creo que sea sencillo reírse de una situación a primera vista totalmente dramática. ¿Quién no ha llorado tras sufrir un desamor?. Pues bien, en esta ocasión, Marc Webb se las apaña para conjugar ironía con candidez y romance con desengaño. Sin duda alguna, director y guionistas consiguen pulir el componente mágico de la comedia y hacerlo relucir en este proyecto. Para ello, se mofan de una forma muy elegante del género del que intentan desmarcarse. Una muestra de ello es su peculiar utilización, entre el respeto y la mofa, de algunos tópicos del género. No hay película romántica en la que no exista una buena consejera, y en este caso no podía ser menos. La hermana del protagonista, de diez años, será la encargada de desempeñar este importante papel.
Que nadie vaya al cine pensando encontrarse con una obra maestra. Pero quizás sí con una historia que logra agrietar (que no romper) el molde con el que hasta el momento se fabricaban las comedias románticas. Es una película simple, con unos personajes simples. Sus vidas no difieren en absoluto de las de personas como cualquiera de nosotros y creo que eso es lo que al final ha triunfado entre el pueblo. Ya estamos cansados de ver historias irreales que lo único que hacen es dañar a los infelices que se las creen y a los ingenuos que piensan que algún día vivirán lo que aquellos personajes.
La realidad es más cercana a lo que en esta película se cuenta. Nadie, salvo Hollywood, ha dicho nunca que el amor fuera fácil. El desamor está al orden del día y en este filme se retrata a la perfección: “Una relación aparentemente feliz que un día se acaba de golpe y porrazo sin que el que es abandonado acierte a saber porqué”. Seguro que todos os sentiréis identificados.

Marc Webb, director del filme, no puede ocultar en esta realización su experiencia en la creación de videoclips. La búsqueda de atmósferas, tonos y conexiones con el público plagan esta cinta de referencias musicales, cinematográficas, literarias y artísticas. Los amantes del “indi” disfrutaréis de una banda sonora repleta de éxitos como Los Smiths, Belle and Sebastian o los Pixies. Por otra parte, el montaje no lineal de la cinta juega con el tiempo de manera magistral. El director retrata a la perfección los momentos claves de la relación entre Tom y Sumer, en la que amargura y el júbilo se mezclan con muchos sentimientos contradictorios. Una imagen cuidada, una correcta dirección de actores y un perfecto manejo de la cámara constituyen otros de los puntos fuertes de lo que es sin duda una realización bastante sobresaliente.
Por lo demás, solo deciros, que es una historia fresca, ligera y entretenida y apta para aquellos públicos que estén dispuestos a ver una verdadera historia de amor-desamor.











Género: Drama
Género: Drama-Thriller-Crimen
Género: Drama
Género: Animación
Género: Drama
Género: Terros-Thriller
Género: Comedia