Crítica My blueberry nights

cartel_ok2Mi primera confesión, y espero no influir negativamente a nadie con ella, es que entré en el cine más contenta de lo que salí. Me entristece reconocerlo, pero las expectativas puestas en el primer proyecto norteamericano del honkonés Wong Kar-Wai fueron, desde mi punto de vista, excesivas una vez vistos los resultados. Un final decepcionante y esperado que hace desvanecer de un plumazo las ilusiones del espectador puestas en el interesante, a la vez que metafórico, viaje emprendido por Elizabeth, personaje protagonista de la cinta, sorprendentemente bien interpretado  por la, hasta el momento, cantante Nora Jones.

Teniendo en cuenta mi destructor arranque, debería continuar justificando mi posición, aunque esta vez me saltaré las reglas y continuaré mi exposición reconociendo, puesto que es empíricamente demostrable, por lo menos para aquellos que contamos con sensibilidad cinematográfica, que visualmente es una preciosidad y que cuenta con varias interpretaciones de excepción, tres que ya esperaba antes de entrar en la sala como la de Jude Law, Rachel Weisz y Natalie Portaman y dos que me han sorprendido muy positivamente como la de Nora Jones (sobre la cual no albergaba muchas esperanzas) y David Strathairn. Aunque ello no quita para que la trama y sobre todo el final resulten flojos de cara a un público exigente y que espera ser sorprendido.

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La historia arranca una noche invernal neoyorquina cuando Elizabeth (Nora Jones), atormentada por una ruptura reciente con su pareja, desubicada y desconcertada conoce a Jude Law, dueño del bar que hay en frente de la casa de su ex-pareja y con el que comienza a construir una bonita relación de amistad. Una relación que se fortalecerá cuando ella decide olvidar su historia de amor pasada y emprender un viaje sin rumbo fijo, para reencontrarse así misma y construir una nueva vida. Un caótico viaje que le ayudará a darse cuenta de lo que quiere y le mostrará a través de dos historias perfectamente construidas, los reflejos de a lo que puede llevarle su propio destino.

A lo largo de la casi hora y media que dura la cinta, la atención del espectador no se desvanece, al contrario, es posible que muchos hasta os emocionéis con las historias que Elizabeth encuentra en su viaje, sobre todo, con la de David Strathairn en el papel de un policía borracho y enloquecidamente enamorado de su ex pareja, interpretada por la bellísima Rachel Weisz, cuyo desamor le llevará a quitarse la vida. Y también con la de esa ludópata interpretada por la magnífica Natalie Portman, cuyos fantasmas le acechan y le impiden ser realmente feliz.

El final, como ya os he adelantado anteriormente y en contraposición a su desarrollo, me desconcierta, me deja vacía y me entristece. ¿Qué moraleja pretende dibujar Wong Kar-Wai?, realmente no lo sé. Aunque quizás sus tiros vayan dirigidos hacia la típica moralina de lo inconformistas que somos y de lo ciegos que muchas veces nos mostramos al no ser capaces de ver nuestra felicidad cuando realmente la tenemos delante de nuestros ojos.

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Pese a mis desavenencias con el director, sobre todo en lo que al final respeta, no quiero ser injusta y concluir mi exposición sin reconocer los aciertos que en ella he visto. En primer lugar su banda sonora. Una perfecta selección de temas de Nora Jones, Cat Power y Otis Redding que acompañan dulcemente al compás impuesto por la historia y a las sensaciones que los actores pretenden trasmitir en la misma. Y en segundo lugar su perfil visual. Un currado trabajo de fotografía e iluminación que ensalza aún más con un acertado juego de luces y oportunos fundidos a negro, que hacen del filme una verdadera delicia visual en la que el color y la delicadeza de sus movimientos de cámara, además, son fundamentales.

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Una respuesta a “Crítica My blueberry nights

  1. Yo considero que es una historia un tanto confusa, sin embargo me agrada mucho una frase de esta pelicula: “Cuando te vas, lo único que dejas es un recuerdo en la vida de los demás”.
    Esto es muy cierto, además la moraleja de las llaves tambien me agradó: a veces hay puertas que deben cerrarse y no esperar que algun dia se puedan volver a abrir, solo se cierran y punto. Esta metáfora recae en la ideología, de querer esperar algo que tal vez no volverá, y si vuelve, no será igual.
    Esta es mi humilde opinion, en lo personal, si me agrado la pelicula. En este aspecto si me agrado.

    un saludo.

    🙂

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