‘Camino’ triunfa en la XXIII Edición de los Premios Goya

equipo_camino1Equipo de la película “Camino”. Autro de la foto: Claudio Álvarez (publicada en elpais.com el 01/02/2009)

22.00 horas. Comienza la fiesta más esperada del cine español: la entrega de los prestigiosos Premios Goya. (A las 21.30 para la academia, a las 22.00 para el resto de los mortales. Momentazos en diferido. No sé de quien fue la brillante idea…). El rojo pasión domina la escena. Escaleras señoriales y muy hollywoodienses dan la bienvenida no sólo a la presentadora de este año, la actriz Carmen Machi, sino al resto de compañeros del celuloide nacional que se acercaron al Palacio de los Congresos no sólo a recibir premios sino también a repartirlos entre sus compañeros de profesión.

Momentos subiditos de tono protagonizaron la primera gran sorpresa de la noche. Unos acalorados besos entre Carmen Machi, José Coronado y Santi Millán hicieron intuir al público que esa noche todo era posible. Cómo le gusta a la Academia intentar sorprendernos, lo que no sabe es que todos aquellos que la seguimos de cerca ya nos conocemos de antemano sus movimientos. Siempre intentando ser provocativa y original…qué pena que se equivoque tantas veces. Aún me acuerdo de la decepción tan grande que nos llevamos el año pasado al proclamarse triunfadora de la noche una película tan anodina como La Soledad, dejando sin opciones a una producción verdaderamente competitiva y valorada fuera de nuestras fronteras como fue El Orfanato.

Este año las sorpresas, a parte de ser menos sorpresas, han sido, desde mi punto de vista, mucho más acertadas. Que Camino se convirtiera anoche en la gran triunfadora no era algo inesperado, más bien todo lo contrario. Sabemos lo interesada que está la Academia en apostar por la originalidad y el riesgo (sino que se lo digan a Rosales), aunque este año ha dado en el clavo. Las 15 nominaciones a Los girasoles ciegos, era simplemente una operación de despiste, todos conocíamos las posibilidades de Fesser de arrasar en la gala, gracias a Camino. Un proyecto emotivo, reivindicativo y esperanzador. Una polémica historia, basada en la historia real de una niña llamada Alexia que murió de una grave enfermedad y en la que se pone de relieve un mundo de adultos pervertido por una fe mal entendida. Finalmente se alzó con seis de las siete estatuillas a las que optaba: Mejor actriz (Carmen Elías), Mejor actriz revelación (Nerea Camacho), Mejor actor de reparto (Jordi Dauder), Mejor guión (Javier Fesser), Mejor director (Javier Fesser) y MEJOR PELÍCULA DEL 2008 (Camino).

Una noche verdaderamente emotiva, no sólo por las lágrimas que soltó la joven Nerea Camacho (cuyos nervios le hicieron olvidarse de dar dos besos a uno de los actores españoles más guapos, Alberto San Juan, encargado de entregarle el Goya a Mejor actriz revelación), sino también por el merecido premio que la academia brindó a El Langui, miembro del grupo rapero de La Excepción y protagonista de El truco del manco otra de las vencedoras de la noche. Se alzó con los tres premios a los que optaba.

Un desenlace esperado

Dentro de la marabunta de sorpresas, que insisto, eran más que previsibles, también tuvimos premios esperados. En primer lugar el de nuestra españolita más internacional, Penélope Cruz, que se hizo con el Goya a Mejor actriz de reparto por su histriónica interpretación en Vicky Cristina Barcelona, un pasito más en su carrera hacia el Oscar. En segundo lugar, el del puertorriqueño Benicio del Toro como Mejor actor por su interpretación en Che, el argentino (una decepción para Javier Cámara). Y en tercer lugar, y para mí el más emotivo, el de mejor guión adaptado para Rafael Azcona por Los girasoles ciegos (fallecido recientemente) y que supuso un reconocimiento póstumo al que sin duda alguna fue el mejor guionista que jamás dio el cine español. Un premio que fue recogido por su amigo José Luis Cuerda y celebrado por todo el público en general. Penélope Cruz también se acordó de su amigo Azcona, al que dedicó parte de su discurso y de su premio.

Si Camino es considerada la ganadora de esta edición es porque otra, o en su defecto otras, han sido la perdedoras. En esta edición la derrota tiene nombre propio: Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda. De las 15 estatuillas a las que optaba, sólo una fue a parar a sus manos. De todas formas, no es la primera vez que ocurre. Sino recordemos el estrepitoso descalabro vivido por Almodóvar y su película Átame en 1991. Definámoslo como sorpresas, SORPRESAS que sólo la Academia de cine español sabe dar.

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