Alejandro Amenábar, un soplo de aire fresco para el cine español

Su ímpetu por traspasar fronteras, su más que conocida vocación por hacer proyectos arriesgados y diferentes y su espíritu joven y evocador han hecho de este joven cineasta uno de los directores más alabados y mejor criticados del panorama internacional. Éste es ALEJANDRO AMENÁBAR: una de nuestras mentes más maravillosas, uno de nuestros genios más destacados y el primer realizador español que consigue alejarse de los trasnochados cánones establecidos en nuestro país y plantear un cine original, inteligente y de gran aceptación entre el público.

amenabar

Mitad chileno, mitad español, Alejandro Amenábar es junto a Pedro Almodóvar nuestro director de cine más internacional. Nace en 1972 en Santiago de Chile. Cuando sólo contaba con un año de vida no le queda más remedio que huir junto a su familia de su país natal debido al convulso ambiente político que se vivía por aquel entonces: cae el gobierno de Salvador Allende y en su lugar se instaura una de las dictaduras más sanguinarias de América Latina, la capitaneada por Augusto Pinochet.

Su pasión, además del cine, es la música. Desde niño ha entendido que las imágenes que veía en la pantalla  eran indisolubles de la música de fondo. Fan declarado de películas como E.T el Extraterrestre y 2001: Odisea en el espacio, siempre fue consciente de las inquietudes que asolaban su mente y ocupaban su imaginación: el cine y la música. Su gran afición a las bandas sonoras le orientó más tarde a la composición musical y a la convicción de que, si no fuera director de cine, sería músico. Sus logros como director de cine todos los conocemos, como músico nos cuesta más identificarlos: Amenábar es compositor no sólo de las bandas sonoras de sus películas, sino también de Nadie Conoce a Nadie de Mateo Gil y La Lengua de las mariposas de José Luis Cuerda.

Parece mentira que un chico tan brillante como él no fuera capaz de acabar sus estudios universitarios. Matriculado en la Universidad Complutense en la rama de Imagen abandonó el barco a pocas asignaturas de licenciarse. Un suspenso en realización le hizo replantearse que lo que él realmente quería hacer no podía enseñárselo nadie en la universidad. Su decisión fue tajante: abandonó las clases para dedicarse en cuerpo y alma a la realización de los cortometrajes que por entonces ya tenía en mente. Y por lo que hemos podido comprobar, no le ha ido nada mal…

Comenzó siendo no sólo realizador de sus cortos, sino también guionista, protagonista, compositor y montador. Entres sus primeros trabajos destacamos: La cabeza (1991), primer premio de la Asociación Independiente de Cineastas Amateurs (AICA) e Himenóptero, cuya proyección en el Festival de Elche despertó los elegios de dos grandes directores de cine, Bigas Lunas y José Luis Cuerda, quien a partir de entonces ejerció de mecenas del joven realizador.

Bajo la supervisión y la financiación del maestro Cuerda, Amenábar rodaría sus siguientes proyectos: en primer lugar Luna (1995), su primer proyecto filmado en 35 milímetros, y en segundo lugar su primer largometraje, Tesis, su gran obra maestra y la primera de una fructífera carrera. Protagonizada por una apenas conocida Ana Torrent y dos completos desconocidos, Eduardo Noriega y Fele Martínez, Tesis se convierte en 1996 en la película más famosa del año, con un público cercano al millón de espectadores. A ello contribuye el apoyo incondicional de la academia de cine española que le concede 7 de los 8 Goyas a los que estaba nominada, entre los que destaca el de mejor película y el de mejor dirección novel.

De ambición a más ambición

Tras este éxito llegarían otros. En 1997, Amenábar y Cuerda se unen en un nuevo proyecto: Abre lo ojos, un filme de presupuesto mucho más holgado y mayor ambición que el anterior, aunque de tratamiento más cercano a la ciencia-ficción que al thriller psicológico. Tal fue el éxito de esta segunda propuesta, que hasta el actor y productor Tom Cruise se quedó fascinado tras su visionado. El actor compró los derechos para producir y protagonizar un remake que encargó al director Cameron Crowe, titulado Vanilla Sky, y compartió protagonista con el original: Penélope Cruz.

En 2001 llega otra nueva propuesta, no menos ambiciosa que la anterior: Los otros. Protagonizada por la australiana Nicole Kidman, formada de un equipo español y rodada en inglés en una mansión cántabra que figura situarse en la isla de Jersey, fue el primer caso en la industria española de una coproducción de estas características. Americana para unos y españolas para otros, Los otros consigue récord de recaudación en taquilla a uno y a otro lado del charco.

Un giro sorprendente

Tras ser definido como un magnífico realizador de thrillers y películas de una gran carga psicológica, Amenábar nos sorprende a todos los que creíamos conocerle con una producción muy alejada de los cánones de los que hasta el momento nos tenía acostumbrados: Mar Adentro. Un filme que narra la vida de Ramón Sanpedro, el tetrapléjico gallego que puso fin a su vida, con ayuda de algunas personas cercanas, en 1998 tras pasar postrado en una cama más de treinta años de su vida.

La película, de gran intensidad emocional, reabrió el controvertido tema de la eutanasia en nuestro país. Gracias no sólo a su realización, sino también a las magistrales interpretaciones de Javier Bardem y Belén Rueda, la cinta consiguió grandes premios: Premio Especial del Jurado de la Mostra de Venecia, Premios del Cine Europeo, un Globo de Oro, un Oscar y varios Goya.

De Galicia a Roma

Si la historia ambientada en Galicia os sorprendió, no me quiero imaginar lo que ha supuesto para vosotros su nuevo proyecto: Ágora, su producción más ambiciosa hasta el momento. Alejado del thriller psicológico (Tesis, Abre los ojos, Los otros) y de los temas de interés humano (Mar Adentro), el madrileño nos acerca con su nuevo proyecto a la Edad Antigua. Una historia épica sobre las andanzas de Hipatia, la primera científica y filósofa de Occidente, constituye la base argumental de Ágora, cuyo presupuesto rondó los 50 millones de euros.

Consciente de que aún se conocen pocos detalles sobre el filme, me atrevo a predecir que esta producción tiene la papeleta ganadora para convertirse en la favorita de 2009. A los cines españoles no tiene previsto llegar hasta septiembre, aunque los más afortunados ya podrán disfrutar de ella en Cannes, puesto que competirá en Sección Oficial, aunque fuera de concurso.

A aquellos que aún no conocíais a este tímido y controvertido realizador patrio os animo a que organicéis un maratón intensivo donde podáis poneros al día de su filmografía y así llegar a septiembre con la lección bien aprendida. Imagino que seáis pocos, así que al resto: PACIENCIA, ya queda menos para disfrutar del nuevo proyecto de este magnífico madrileño. QueAlucine, por el momento, le dedica este mes cinematográfico a este genio, embajador internacional de nuestro cine y perfecto conocedor de la máquina cinematográfica.

Gracias por tu talento AMENÁBAR…

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4 Respuestas a “Alejandro Amenábar, un soplo de aire fresco para el cine español

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